Santo Domingo Este.– Un joven fue apresado por miembros de la Subdirección de Investigaciones Criminales (DICRIM) de la Policía Nacional, tras ser acusado de lanzar piedras contra vehículos en marcha en la avenida Las Américas, en las proximidades del área conocida como “El Cristo”, cerca del parque Los Tres Ojos.
El detenido, identificado como Yoel Antonio Hurtado, alias “Chino”, de 25 años, habría protagonizado varios ataques, resultando gravemente afectada una mujer de 79 años, quien sufrió heridas tras el impacto de una piedra mientras se desplazaba en un vehículo.
Al momento de su arresto, el individuo portaba varias piedras en sus manos y bolsillos, presuntamente con la intención de continuar cometiendo estos hechos. La rápida intervención policial evitó que se produjeran consecuencias aún más graves.
Sin embargo, más allá del hecho delictivo, este caso pone en evidencia una problemática más profunda que el país no puede seguir ignorando: la crisis de salud mental en jóvenes en condiciones de vulnerabilidad.
Diversos factores como el consumo de sustancias, el abandono social y la falta de acceso a servicios psicológicos oportunos están empujando a muchos jóvenes a conductas de riesgo que terminan afectando a toda la sociedad.
Como psicólogo clínico, el Lic. Juan Taveras de Oleo advierte que estos casos no deben analizarse únicamente desde el ámbito penal, sino también desde una perspectiva preventiva y de intervención:
“Cuando la salud mental no es atendida a tiempo, las consecuencias trascienden al individuo y se convierten en un problema social. No podemos seguir reaccionando después de la tragedia; necesitamos prevención, intervención y políticas reales.”
Especialistas coinciden en que es urgente fortalecer los programas de salud mental comunitaria, ampliar el acceso a atención psicológica y trabajar de manera directa con jóvenes en riesgo.
El detenido será puesto a disposición del Ministerio Público para los fines legales correspondientes, mientras la víctima recibe atenciones médicas.
Este hecho deja una pregunta abierta que interpela a toda la sociedad:
¿Estamos haciendo lo suficiente para prevenir que nuestros jóvenes lleguen a estos extremos?
